Postureo navideño

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Ilustración de Jordi Labanda

Espero por el bien de vuestro postureo navideño que ya tengáis la casa invadida por un árbol con luces que pueden provocar ataques epilépticos o un notable incremento en la factura de la luz, velas llenas de purpurina que dejarán huella hasta las próximas navidades, belenes con ríos, huertos, pistas de aterrizaje e incluso algún McDonalds (acordaros que la gracia está en que también haya el nacimiento del niño Jesús), coronas que adornan vuestra puerta principal y que involuntariamente crean una competición en el rellano por ver quien la pone antes, más grande o más hortera, y un sinfín de adornos curiosos y típicos de estas fechas. Sí, los chinos del barrio están encantados con nuestro ataque de consumismo decorativo.

El postureo navideño también va acompañado de una necesidad incomprensible por jorobarle la existencia a tu pobre aparato digestivo, en serio, ¿qué os ha hecho? De repente todas las calorías que se suelen consumir en un día entero se consumen en cada comida. Y cuando ya está a punto de reventar el pantalón, llegan los postres para acabar de “contentar” a tu colon, tu glucosa, tu epidermis y otras partes de nuestro cuerpo que saltan de alegría cuando ven en el calendario que estas fechas se están acercando.

Al hablar de postureo navideño también podría dar mi opinión sobre vestidos con brillibrilli, con lentejuelas, sobre compras compulsivas, villancicos (sobretodo el nuevo de Leticia Sabater), cestas de Navidad, cenas de empresa, amigos invisibles… pero, prefiero haceros una pregunta: ¿A partir de todo lo que he nombrado creéis que cumplís todos los estereotipos para ser un buen postureta navideño?

Si vuestra respuesta ha sido sí, os haré otra pregunta, ¿pero ya tenéis el libro del año (sí, en mi mini mundo ha sido el libro del año) Farrándula, el postureo?

Ningún postureta puede no tenerlo, eso sería un sacrilegio, un pecado navideño (sí, ese termino existe, lo sé porque me lo acabo de inventar) pero si no lo tenéis no os pongáis  nerviosos, en estas fiestas TODO tiene solución (menos los kilos de más y el odio que siente tu cuñada hacia ti) y yo os doy dos opciones para que podáis tenerlo como regalo durante estas fiestas (para alguien o para ti mismo, en eso no voy a meterme):

1- Entrar en Amazon y pedirlo. CLICAR AQUÍ

2- Mandarme un mail a tanit_tb@hotmail.com y recibir uno de los últimos ejemplares de la primera edición dedicados por la menda.

No estamos hablando solamente de una historia de postureo, de apariencias y engaños hacía los demás y hacía uno mismo, sino también de una historia para reflexionar. Siempre hay tiempo para eso, para pensar, para aprender, para recapacitar, para cambiar de opinión y actuar.

Sexo, drogas y postureo, con estas tres palabras podríamos decir mucho de esta novela, sobre lo primero no tengo nada malo a decir siempre y cuando las personas que lo practiquen quieran hacerlo y haya protección, que luego pasa lo que pasa (como en el libro), sobre las drogas… solo diré que un euro de cada ejemplar vendido es donado a la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital Clínic y sobre el postureo… en el libro me quedo muy tranquila soltando en tono irónico pero despiadado todo lo que pienso.

Os dejo un video donde hablo sobre algunos aspectos del libro: CLICAR AQUÍ

Otros post relacionados con Farrándula, el postureo:

 

Para acabar, solo remarcar que parte del postureo de estas fiestas también es tener buenos deseos para los demás, pero a veces con desear no es suficiente, ahi lo dejo.

Gracias por vuestra grata compañía,

os quiero!!!

Tanit

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Ilustración de Jordi Labanda

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20 años contigo, mi “querido” Crohn

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La semana pasada participé en las jornadas sobre Enfermedad Inflamatoria Intestinal que se celebraron (al usar el verbo celebrar no necesariamente significa que en el evento hubiera confeti y champagne, en este caso habían médicos y una enorme pantalla) en el Hospital Clínic y a mi me “tocó” hablar de mi experiencia con el Crohn durante la infancia.

Al preparar mi participación tuve que recordar momentos de una época de mi vida que suele estar guardada y llena de polvo en una caja de mi desván de la memoria, de hecho no abría esa caja desde que escribí A veces puta y otras maravillosaY fue entonces cuando espanté el polvo que cubría la tapa de esa caja y vi la fecha de su creación, que me di cuenta que estaba a punto de cumplir 20 años junto a mi mejor enemigo (me ha gustado más poner mejor enemigo que peor enemigo, porque peor me sonaba a que era un desastre como enemigo, y mejor me suena a que hace a la perfección su labor de maldito villano) ahora tocaría decir eso de qué rápido pasa el tiempo, pues no, lo malo no suele pasar rápido, las cosas malas son lentas como caracoles sin prisa, nunca me había planteado si los caracoles tienen prisa o no, pero imaginémonos por un momento que hubieran algunos con más prisa que otros, pues los lentos más lentos son como las cosas desagradables; parece que nunca lleguen a su meta final.

Uno de los recuerdos más injustos que encontré y que me hizo enrojecer de rabia e indignación fue cuando yo considero que se acabó mi infancia: cuando me colocaron mi primera sonda en la nariz para alimentarme y sentí una molestia que jamás había experimentado en mi garganta. Las ganas de llorar me quemaban la cara y el corazón y cuando mi madre me hizo entender que estaba enferma y estar en el hospital significaba tener que soportar cosas dolorosas con la finalidad de poderme curar. Sí, supongo que mi madre tampoco guarda este momento entre uno de los mejores de su vida…

A partir de ese instante tuve que empezar a aceptar esa nueva situación de la que no entendía prácticamente nada: qué era el Crohn? qué significaba una enfermedad crónica? tendría que estar siempre entrando y saliendo del hospital? siempre me encontraría mal?

Decidí que si no buscaba algo donde agarrarme durante la conferencia en la que tenía que hablar de estas cosas me derrumbaría, ya llevaba unos días más tonta de lo normal y cada vez que ensayaba me picaba la nariz y eso solo significa dos cosas: o que voy a estornudar o que voy a llorar.

Así que invoqué el poder de la imaginación y vino Harry Potter y su magia a mi salvación: haría la charla vestida con la camiseta de Harry Potter y con su varita, allí es donde me agarraría y lo que utilizaría en caso de emergencia, pues creo en la magia y siempre lo seguiré haciendo. (Tuve que usarla, siempre que pienso en niños y enfermedades me da la llorera y se me escapó una lágrima traicionera).

Fue de esta manera como conseguí vincular la infancia y la enfermedad con la fe en la magia que se tiene a esa edad y quise dar como mensaje final la necesidad de mantener vivo el espíritu de la infancia que hace que todo nos parezca posible! Porque sí, porque todo es posible, solo hay que mover la varita y desearlo muy fuerte!

Si clickais AQUÍ veréis un cachito de esta conferencia colgado en mi página de Facebook (si no os sale podéis ir a mi perfil de Facebook, Tanit Tubau, que lo tengo abierto y os saldrá el video)

PD: La foto que hay al principio del post soy yo con 9 años, hace 20 años, justo un mes antes de que me diagnosticaran la enfermedad.

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Seremos “súper vivientes” por ti

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No quiero estar escribiendo esto, no quiero tener que decir lo que he guardado durante algunos días, pero la vida, en este caso la PUTA vida, no me deja otra opción.

Hoy me han venido a la cabeza dos frases bonitas y guerreras como mi amiga, mi amiga la que tenía Crohn contra el que peleaba a golpe de optimismo, la que siempre me decía “vive a tope, siempre a tope Tanit” y la que nos ha dejado por culpa de su enfermedad, nuestra enfermedad, porque sí, de Crohn también se muere. Esas dos frases son: “Pasar de sobrevivir a la súper vivencia” de María Leach y “Yo mataré monstruos por ti” de Santi Balmes.

La primera frase me obliga a levantarme del sofá, a dejar de pensar en lo que ha salido mal, en mi recuperación, en el quirófano, en si me duele, en si estoy triste. PUNTO. La segunda, no me da opción a quedarme con los brazos cruzados, tengo que coger la escopeta y salir hacia el bosque para matar a la bestia que nos tiene aterrorizados a tantos enfermos, ha acabado con la vida de mi amiga pero no con su fuerza que ahora está conmigo. “A ella te la has llevado, pero no lo harás con nadie más”.

Cuando empecé con todo esto, me refiero a hablar de mi enfermedad y a recaudar dinero para la investigación, fue porque estuve a punto de morir porque mi Crohn se complicó, me habían dicho que nunca podría morirme por su culpa, pues no era una enfermedad seria. Lo siento pero no es así, y no lo digo para hundir a nadie, se que las personas a las que nos ha tocado vivir con esto no nos rendimos y es difícil por no decir casi imposible acabar con nuestras ganas de ganar, lo digo para que se sepa: las Enfermedades Inflamatorias Intestinales no son un simple dolor de barriga, sino unas enfermedades  que pueden perjudicar a muchos órganos de nuestro cuerpo, pueden causar graves infecciones y nosotros podemos acabar mal.

Por ella, por mi, por todos los enfermos quiero seguir hablando claro, quiero seguir mostrando nuestra realidad: no tan solo queremos sobrevivir sino que también queremos ser “súper vivientes”.

Hace pocas semanas estuve ingresada y a partir de ese día me quedé acurrucada en un rincón del mundo. La voz de mi amiga resuena clara en mi cabeza, es hora de despertar y volver a gritar:

“Vive a tope, siempre a tope Tanit”

Lo haremos por ti.

 

 

Tanit

Las cazafantasmas

Las Cazafantasmas-logo

Como post especial de Halloween voy a hacer algo que hasta ahora nunca había hecho: compartir con vosotros parte de un capítulo de mi libro Farrándula, el postureo, un capítulo titulado “Las cazafantasmas” que transcurre durante la fiesta de Halloween. Tengo que decir, que para evitar algunos spoilers MUY importantes para la trama, solo he copiado algunos extractos del capítulo, pero la principal esencia de la novela, la influencer Bibi Dalmau, las fiestas y la mala leche mezclada con mucho humor, permanecen con todo su esplendor.

Espero que lo disfrutéis!!!

 

Capítulo 4.

Las cazafantasmas

¡Adoro Halloween! Una noche en la que podemos sacar a la luz nuestras personalidades más ocultas y tenebrosas.

Aunque hay quien aprovecha la ocasión para disfrazarse de enfermera cachonda (a mí que no me digan que es enfermera sexy porque no cuela) o de cachonda a secas, con un poco de sangre en la cara para disimular y dar autenticidad a su disfraz de “zorrita muertecita”.

Me gusta que la bruja que cada una lleva dentro pueda sacar la patita de vez en cuando y que los fantasmas que nos acechan en la oscuridad de las discotecas vayan de lo que realmente son. ¿Será por eso que es una noche tan terrorífica? ¿Porque cada uno saca su verdadero yo?

Yo ya tengo preparado mi disfraz de cazafantasmas.. ¡Sí!, se me da de cine desenmascarar a esos hombres que dicen ser algo que no son…

No sufráis, en cuanto esté caracterizada subiré fotos para que podáis opinar, sabéis que me encantan vuestros comentarios llenos de amor y de cariño…

¡Pasad una gran noche de susto o trato!

 

Os quiere,

Bibi

 

—Ahora a la derecha —señaló Bibi—. ¡Es esa! ¿Ves esa casa? ¡Es esa!

—¡No hace falta que grites! Que te he entendido a la primera —Lola odiaba conducir con Bibi como copiloto y no podía disimularlo.

—¡No estoy gritando, Lola! —Bibi se giró hacia al asiento de atrás—¿Tú crees que he gritado, Carlota? ¡Si yo no grito!

Carlota, que por primera vez en la historia había logrado que su hermana la incluyera en un plan, optó por no entrar en la discusión y siguió leyendo en voz alta los comentarios que los seguidores de Bibi habían dejado en el último post: “¿Qué tal si te disfrazas de vampira? Después de chuparle la sangre y supongo que otras cosas a tu novio para que te regalara ese anillaco no te costaría meterte en el papel”, “¿De cazafantasmas? Será de cazafortunas, digo yo…”, “Has hecho bien en no disfrazarte de bruja, se te notaría demasiado que es la primera escoba que coges en tu vida”.

—¡Serán capullos! —dijo Bibi y se metió corriendo a su iPhone para borrar los desafortunados comentarios.

—Oye, un poco de respeto hacia tus fans…

—¡No te rías, Lola, que esto no tiene gracia!

Carlota soltó una carcajada desde el asiento de atrás.

—¿Te parece divertido leer como ponen verde a tu hermana? —Bibi miró a Carlota conteniendo la ira.

—Cuando veas lo que ha escrito uno comparándote con la novia cadáver… ¡Me parto!

Bibi se apresuró a borrar ese comentario también. ¿Quizás no había sido buena idea hablar de disfraces? Entre sus miles de seguidores había habido siempre haters  odiosos y negativos. Eso no era nuevo.

—¡Qué mala es la envidia!—se desahogó mientras bloqueaba a toda esa panda de hijos de su madre.

—¡Sí, qué duro estar tan buena y ser tan popular!—la imitó Carlota al salir del coche y volteó la cabeza para que su pelo ondeara por el aire, tal como solía hacer Bibi.

*

La fiesta de los muertos vivientes, o de los vivos que estaban a punto de morir, tenía lugar en una conocida discoteca de Barcelona. Las cazafantasmas, los gemelos y Fernando, que no iban disfrazados porque eso era de niñatos, tenían el privilegio de contar con su propia zona VIP en Bling Bling gracias a los contactos de la influencer.

Quizás los promotores que habían invitado a Bibi y a sus amigos ya estuvieran arrepentidos: Olivia vació todas las botellas de la mesa y comenzó a redistribuir el mobiliario. La noticia de que Pol Bazo se había tirado a otra en casa de Fernando no le había sentado nada bien. De hecho, llevaba toda la noche persiguiendo a Fernando, para que le enseñara las grabaciones de la cámara de seguridad.

—¡Sé que está grabado! ¡Bibi me ha contado que tienes cámaras que lo graban TODO! —le chilló en la oreja, vocalizando al máximo porque la música de la discoteca estaba muy alta.

El dueño de la casa, la azotea y las cámaras se negaba rotundamente a compartir ese material privado con Olivia. Sin embargo, en un momento se levantó al baño y cometió un descuido.

(Aquí os he censurado un super spoiler, y os enlazo directamente con el final del capítulo. Solo diré que Olivia consigue ver el móvil pero lo que ve no la afecta a ella, sino a Bibi que acaba en una ambulancia. Ala, que siga la lectura!)

*

—¡Arre, bailarina, arre! —repetía Olivia, dándole azotes en el culo a su caballito-bailarina.

Después de todo el drama en el Bling Bling, con Bibi ya fuera de peligro y Lola y Gerard amándose febrilmente en plena calle Tuset, Olivia decidió irse sola de fiesta. Tal vez si bebía lo suficiente acabaría olvidándose de todo aquello que tanto la atormentaba.

No tardó en hacer nuevos amigos, en concreto quince nuevos amigos andaluces que habían ido a Barcelona a una despedida de soltero. Cierto, no hay nada más terrorífico que una despedida de soltero. Bueno, sí: una despedida de soltero con todos los chicos disfrazados de bailarina con tutús rosas.

Entre chupito y chupito, y tras mucho rozamiento de tutú contra mono de cazafantasmas, terminó en medio de la pista morreándose con una bailarina barbuda. Las noches de disfraces suelen ser surrealistas.

El hotel que alojaba a la compañía de bailarinas borrachas estaba cerca de la discoteca, así que fueron todos desfilando, o bailando de puntillas: una cazabailarinas y quince andaluces. El del tutú rosa con barba de leñador se ofreció gentilmente a llevarla a caballito para que no se cansara y fue así como empezó una carrera de bailarinas caballitos y jinetes bailarinas a lo largo de la Diagonal.

—¡Arre, arre! —Olivia volvió a azotar a su montura, que no se quería mover.

¡No me pegue má, mujé! ¿Qué no ve que ya hemo llegao? —el barbudo se agachó para que la zeñorita pusiera los pies en el suelo.

A ve zi va a tené que denunsiarte por maltrato… —intervino el novio de la despedida—. Cuánto daño han hesho la 50 zombraz del Guei.

Entre tanto, intentaba empujar la puerta de entrada del hotel, justo delante del cartelito con la palabra TIRAR.

Manué, que e pal´otro lao, hombre de dió…

Después de intentar colarse en cinco habitaciones que no eran la suya, la bailarina barbuda logró abrir una de las puertas del pasillo con su llave.

¿Lo ve cómo era ezta? Tú que desias que no me acordaba ni de mi habitasión, ¿cómo no me voy a acordá?

—Sí, claro, por eso has metido la llave en todas las cerraduras.

La bailarina se dejó caer encima de una cama de matrimonio. El tutú soltó un crujido como quejándose por semejante trato. Justo al lado de la cama había otra cama.

—¿Compartes habitación?

Claro mujé, con Manué. Alguien tiene que vigilá al novio… ¿Te han disho alguna ve que ere clavaita a la Escarlet Yojanson?

—Si, tú… llevas toda la noche llamándome Scarlett y yo llevo toda la noche diciéndote que me llamo…

Alguien empezó a golpear la puerta.

Debe de se el Manué, que se ha vuelto a olvidá que hay que tirá en lugá de empujá. Cómo le gusta empujá al jodío…

Olivia abrió la puerta y el novio casi se le cae encima.

¡Toa etropeá! Toa la puerta de ezte hotel etán etropeá…

Manué se tumbó en la otra cama y las dos bailarinas se quedaron mirando a la Escarlet.

La bailarina barbuda le dio unas palmaditas al colchón invitándola a meterse en su cama.

Vamo mi arma, que aquí conmigo estará musho ma calentita… No zea timida, Escarlet…

—Si no os importa yo iré tirando…—fue andando marcha atrás hasta darse con la puerta en la cabeza—. ¡Un placer y que vivan los novios!

Pero, ¿cómo te va a ir? Quédate con nosotro, que cuando la habitasión deje de moverse me uno a la fiesta —dijo Manué, el novio fiel.

Olivia abrió la puerta y ni se molestó en cerrarla. Tenía que salir de ese hotel lo más rápido posible. Pero la fuga no iba a ser fácil. Todavía había diez bailarinas borrachas en el pasillo intentando encontrar sus respectivas habitaciones. Algunas llevaban el tutú en la cabeza, otras lo habían abandonado en medio del pasillo y todas lucían sus calzoncillos estupendos delante de Olivia.

¡Escarlet! —la barbuda había salido de la habitación—. Escarlet, no te vaya…

Scarlett no tenía tiempo de esperar el ascensor. Vio el cartel luminoso que indicaba las escaleras y empezó a bajar casi sin tocar los escalones, prácticamente levitando. Las otras bailarinas se habían unido al grito de guerra:

¡Escarlet! —chillaban todas, buscando el rastro de Olivia.

La cazafantasmas, también conocida como la Escarlet, logró llegar a recepción con el corazón saliéndosele por la boca.

—Ta…aa…xi —dijo sin aliento.

 

Y hasta aquí un cachito de Farrándula, el postureo

Espero que vosotros tengáis una mejor noche de Halloween que la de mis personajes, aunque depende de como lo mires tampoco está mal tener una noche llena de emociones (fijaros que no concreto a que tipo de emociones me refiero…)

 

 

 

Tócate y “save the mama”

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Invencibles: con esta palabra describiría a muchas mujeres, las que llevamos el doble cromosoma X (XX), y esta X de más que tenemos en comparación con los hombres (XY) nos hace más resistentes a la hora de combatir enfermedades y también nos hace vivir más años, ¿pero era necesario tener que demostrar esta fortaleza cada dos por tres?

Os preguntaréis si ahora voy de bióloga por la vida dando estos datos genéticos, soy de letras, creo que no es necesario ni aclararlo, pero con 14 años, en clase de bio, la profe nos hablo de este doble cromosoma que nos hacía más fuertes a nosotras, el mal conocido como “sexo débil” y en ese momento lo entendí todo, lo que la profesora estaba contando tenía sentido, no tendremos fuerza bruta (yo por lo menos no, que necesito ayuda hasta para abrir una puerta) pero tenemos la fuerza que derrumba otro tipo de muros: los más importantes.

Ya está aquí el 19 de octubre: el Día Mundial del Cáncer de Mama. El día rosa, el día en el que te recuerdan que debes tocarte los pechos para prevenirlo (os dejo link con los pasos que hay que seguir para hacer una autoexploración mamaria AQUÍ), el día en el que se da más visibilidad a esa lucha en la que tantas mujeres están combatiendo (y algún hombre, menos de 1% de los diagnosticados son hombres, he querido poner este dato porque un amigo médico siempre me lo recordaba: que sepas que los hombres también podemos tener cáncer de mama).

Hace años ya hice un post dedicado a esta puta enfermedad (¿y que enfermedad no es puta? difícil pregunta) titulado DRAMA QUEEN donde remarcaba la odiosa manía de algunas personas en querer sentirse los más desgraciados del mundo sin ningún motivo.

Una mujer con cáncer de mama jamás será una Drama Queen, es que no se lo puede ni llegar a plantear, tiene algo mucho mejor que hacer antes que derrumbarse: SOBREVIVIR.

Hace un par de semanas colaboré con SAVE THE MAMA , una asociación contra el cáncer de mama, impartiendo un taller de escritura curativa “Puntos de sutura VS puntos suspensivos”. Me encantó poder aportar un poco de escritura y creatividad a favor de la investigación de esta enfermedad (todo lo recaudado por esta asociación va destinado al Hospital Clínic).

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Después de mi primera experiencia como profesora, gracias a la oportunidad de Save de mama, me estoy planteando seguir con los talleres de escritura… si hay algún interesado en la sala puede escribirme a tanit_tb@hotmail.com

Os dejo el link de esta asociación por si queréis información, por si necesitáis apoyo o por si deseáis colaborar comprando en la tienda solidaria (la camiseta que llevo en la foto está en la tienda). www.savethemama.com

Quiero finalizar este post aplaudiendo (no solamente porque creo en las hadas y en que los aplausos las curan de todo mal) a todas esas mujeres que han ganado o han perdido pero que han luchado, con un par de ovarios, con un par de mamas, con el apoyo y el amor de los suyos. A todas las que conozco y a las que no, a todas y a cada una de ellas: sois simplemente extraordinarias. A por todas!!!

 

ESTAR VIVA ES SEXY (vol.II)

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Es hora de volver al ataque (la verdad es que yo nunca me bato en retirada, eso es un lujo que no me puedo permitir) esta semana es el día mundial de los ostomizados, palabra que me acaba de salir subrayada en rojo mientras estoy escribiendo, el blog me está dando la razón: el mundo no sabe prácticamente nada de las personas que tenemos que llevar una bolsa de ileostomía (anda, otra palabra subrayada en rojo) o de colostomía (correcto, esta palabra también me la ha subrayado).

¿Entendéis ahora lo que os quiero decir? No podemos dejar de dar el “coñazo” (esta palabra también me sale subrayada pero creo que no necesita traducción) con nuestra reivindicación: queremos que se sepa que existen personas que necesitan una bolsa para vivir, que estas personas tienen unas necesidades distintas a las demás y con un poco de comprensión y tolerancia nos sentiríamos mucho mejor.

Hace un año escribí la primera parte de Estar viva es sexy , en ese post hablé de lo que es una ostomía y expliqué un problema que había tenido recientemente por llevar una bolsa. Decía abiertamente que ser una superviviente me parece ser sexy, agarrarse a la vida con uñas y dientes merecería una medalla y no una bolsa, pero oigan, esto es lo que hay.

Este año he querido homenajear a Marilyn en su última sesión de fotos. Estas fotos siempre me han llamado la atención, no porque fueran las últimas fotos antes de morir, sino porque en algunas de ellas se le ve una cicatriz bastante honda en el estomago. Dicen que estaba nerviosa por mostrarla, pero yo creo que eso la convirtió en una persona real, y siguió siendo una mujer sexy pero a la vez imperfecta. Bendita imperfección.

Es cierto que últimamente veo a muchas mujeres mostrando sus bolsas y cicatrices en redes sociales, ¿si las demás mujeres pueden subir una foto en bikini porque las demás no deberíamos? Es un tremendo ejemplo de superación y de aceptación de nuestro cuerpo: si yo me veo estupenda ¿por qué los demás no deberían de verme así?

Es posible que haya algunos hombres que también compartan sus fotos con la bolsa, pero he visto pocas, básicamente las he encontrado de mujeres, y muchas. ¿Eso puede significar algo? Se me ocurren dos opciones: o que las mujeres somos más atrevidas, o que las mujeres tenemos más problemas a la hora de aceptar nuestros cuerpos y por eso subimos estas fotos, para que las demás tiren los complejos al cubo de la basura. Si llevas bolsa no te preocupes, somos unas cuantas y no nos avergonzamos. Y si eres una mujer sin bolsa espero que al vernos te llegue el siguiente mensaje: ¿te sientes incómoda por qué crees que pesas unos kilos de más?, ¿tienes estrías y te tapas en la playa para que los demás no lo vean? si nosotras no tenemos manías tu tampoco! Vivan las mujeres y vivan nuestras “imperfecciones”. (Y voy a aprovechar para decir otro VIVAN, en este caso va para los pezones femeninos. No se si os habréis fijado, hay gente que es lo primero que ve al ver la foto principal, porque la gente es así, la tela que me cubre es trasparente y deja entrever la bolsa y también un pezón, un pezón femenino que suele censurarse en redes sociales porque todo el mundo sabe que si ves un pezón femenino puedes quedarte ciego. Con los masculinos eso no pasa, qué cosa más curiosa, por no decir más asquerosa).

Que cada vez haya más personas que se sientan con humor (el humor es básico en situaciones trágicas y desesperantes) y con valentía (tener un par de cojones, de tacones o de ovarios es otro punto a tener en cuenta) de mostrarse al mundo tal y como son es una enorme alegría, pero no debemos/podemos abandonar la lucha para “normalizar” (que palabra más odiosa!!!) nuestra situación.

Larga vida llena de paciencia para los ostomizados, sí, es una putada tener que vivir así, sí, es una putada sentirse incomprendido y solo, pero por suerte o por desgracia no lo estamos y si hemos podido aprender a vivir con una bolsa aprenderemos a convivir con ella. Estamos vivos, y eso es lo que realmente importa.

Sexy, sexy, sexy.

Un verano de octubre

verano en octubre

No es necesario decir que NO todos los veranos son iguales, algunos son más cálidos, otros lluviosos y otros te toca ser el pringado que trabaja todo el mes de agosto y tiene que disfrutar del verano a través de las fotos de las maravillosas vacaciones que sus conocidos van colgando en las redes sociales.

Veréis, con o sin redes sociales siempre ha sido una mierda quedarse en la ciudad durante el verano cuando lo estás haciendo contra tu voluntad. Sabes que los demás están de vacaciones, que aunque no lo veas lo sabes y eso ya jode por si mismo.

La historia que os voy a contar no empieza en una oficina normal y corriente en plena ola de calor, más bien empieza en la habitación de un hospital , pero saldremos rápidamente de ese escenario para hablar de lo que pasó después, lo que pasó ese día de verano que tan solo duró unas pocas horas pero que sirvieron para aliviar mis ansias de un verano no gozado, pues ese día contó con todos los elementos que crean la magia de esta estación: una playa, un helado y amigos.

Han habido muchos veranos que han llegado y se han ido estando yo en el hospital. Digamos que tampoco me importaba mucho, estaba “ocupada” en recuperarme, lo que llevo haciendo casi toda mi vida. Pero ese verano había sido distinto, no había ni podido enterarme de a donde iban mis amigos de vacaciones, ni me di cuenta de que no estaban los médicos de siempre y los pasillos habían sido invadidos por personal de sustitución. No, no me podia dar cuenta de nada porque estaba en coma, y ese año el verano pasó más que nunca en un cerrar y abrir de ojos. Primero los cerré y luego al abrirlos todo había pasado, lo malo e incluso otro verano.

La primera semana de octubre ya estaba en casa, aún hacía calor, mi cuerpo tenía forma de palo de escoba y lo mantenía todo el día tumbado en el sofá conectado a una máquina que me alimentaba por vena ya que no podía comer nada por boca.

Llegó la hora de la desconexión, las pocas horas que podía separarme de mi máquina e ir a dar un paseo, y ahí estaba esperándome mi carroza roja que me llevaría a la playa, a mi primer y último día de verano:

mis amigas Nina, Myriam y Carolina me metieron en un descapotable rojo (como en las películas, apostamos por un gran comienzo) fuimos a la playa y allí me esperaba el mar, parecía decirme que él siempre estaría allí, dándome verano incluso fuera de temporada, el nunca estaba fuera de servicio, él siempre me mojaría los pies cuando se lo pidiera. Y lo hizo, me mojó los pies y algo más… sí, las bragas, que mal suena y que real es…. no podía mojarme más! pues llevaba un cateter en la clavícula, y era por eso que no llevaba bikini, pero quien quiere bikini cuando puede jugar con la arena?

disfrutamos como niñas jugando con la arena, escribiendo nuestros nombres y borrándolos.

El chiringuito que hasta hacía pocas semanas había dado de beber a todos los sedientos veraneantes ya estaba en horas bajas, en sus últimas, latía como un moribundo pero aun así nos acercamos. Quieres un helado?

Un helado? Lo lamí, aparté la lengua asustada, por el frío, por hacer algo prohibido, desde hacía unos meses mi lengua no había probado ningún sabor, estaba castigada, como su dueña.

Volvimos a casa y dejé un caminito de arena detrás de mi. Esos granitos que se vinieron conmigo me recordaron que ese verano que acaba de empezar también acababa de terminar.

Pd: os dejo con el post que explica lo que sucedió antes de abrir los ojos: Y se acordó de abrir los ojos.