Lo siento, pero voy a colarme

El ser humano odia por naturaleza el hecho de hacer colas y más si se trata de hacer cola para ir al baño. 

Se han inventado mil y una excusas para poder saltarse esas colas kilométricas que se generan en las puertas de los baños públicos (sobretodo en los de mujeres…)
Desde gritar el nombre de una amiga falsa e invisible llamada María que casualmente está de las primeras de la cola y te está esperando y cuando llegas a su supuesta posición te quedas ahí con un par haciendo oídos sordos a los insultos de las demás, hasta decir apártense todos que tengo ganas de vomitar e inmediatamente abrirse un camino frente a ti creyéndote Moisés separando las aguas del mar Rojo.
Hablo como testigo de cosas que una ha visto en baños femeninos, aunque también haya acabado usando el de hombres (como TODA mujer hace una o mil veces en la vida) por no soportar esas interminables colas donde algunas ya empiezan a tirarse de los pelos.
Pero la gente ya está harta de que los demás se cuelen (y tienen toda la razón) y cuando alguien realmente dice la verdad sobre la urgencia que tiene para entrar al baño los demás se lo miran queriendo decir: te aguantas como todos. Es que tengo mucho pipí… Y yo. Pero es que no puedo más. Pues mala suerte si te lo haces encima, yo estoy antes.
Y si en vez de pipí fuera otra cosa la que te lleva a ir corriendo al baño? Podrías saltarte la cola? Y vamos a complicarlo más, y si tienes una Enfermedad Inflamatoria Intestinal y tienes que ir cada 2×3 al baño? Y hay algo peor que hacer cola en un baño público? Que no haya ni baño público.
Todos estas preguntas han surgido a lo largo de los años de existencia de estas enfermedades (Crohn y Colitis Ulcerosa) y muchos podréis entenderlo si habéis tenido una fuerte gastroenteritis o simplemente una indigestión por comer vete tu a saber que o haberos puesto las botas en un bufete libre, que nos conocemos…
ACCU Catalunya, la Asociación de Crohn y Colitis Ulcerosa, ha encontrado una gran solución a este incómodo y molesto problema: la tarjeta No Puc Esperar! / ¡No Puedo Esperar! Se trata de un carnet “VIP” para enfermos de Enfermedades Inflamatorias Intestinales que permite el uso de los baños de todos los comercios que se hayan adherido al proyecto. Ha hecho falta la ayuda de muchos voluntarios, de equipos médicos, de ayuntamientos y entidades y de asociaciones de comerciantes y hosteleros para llevar a cabo dicho proyecto.
También se ha creado un App para móvil que te indica cual es el baño más cercano concienciado con el proyecto y te indica cual es el trayecto más corto para llegar.
Desde aquí felicito a todos los que forman parte de este proyecto y celebro el hecho de que para algunos se haya acabado el esperar.
Si eres enfermo y quieres saber como puedes solicitar esta tarjeta, o bien quieres más información entra en:
Esta tarjeta será muy útil, ya que en caso de necesidad, podrás acudir a los baños que forman parte de ¡No Puedo Esperar! Quizás no obtengas mucho resultado cuando se tenga una urgencia y la cola del baño más próximo llegue a Cuenca y necesites que todas las fieras que estén deseando que llegue su turno, te dejen pasar. Si, puedes sacar tu tarjeta “VIP” y hacerles saber que tienes prioridad, y si no te hacen caso, maldecirles todos los huesos de su cuerpo y avisarles que el fuego eterno les está esperando por insolidarios. Y te quedarás en tu sitio, sin tirar de los pelos a nadie, como una persona educada que interiormente se está cagando (y nunca mejor dicho) en todos los demás.

 

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Fue la princesa quién mató a su dragón y rescató a Sant Jordi

 

Ese terrible monstruo andaba aterrorizando a toda la población desde hacía meses. Le gustaba jugar a Master Chef y cada día elegía a una persona distinta para saborearla y masticarla. Como podían librarse de esa terrible calamidad? Entregando a la princesa, pues era la única condición que había puesto el dragón verde para irse y no volver jamás.

La princesa salió de las murallas del reino y las puertas se cerraron rápidamente tras de si. Sola ante el peligro. No era una peli eso? Y acababa bien o mal?
Empezó a subir la colina donde la estaba esperando su asesino, no quiso quitarse los tacones, antes muerta que sencilla, eso también era una película o tal vez una canción?
Llegó a la cima y no encontró a nadie, se sentó en el suelo a esperar y optó por distraerse mandando whatsapps a sus amigas.
“Pues aquí estoy, esperando a que llegue el comilón… “
No le importaba sacrificarse por su pueblo, si él dragón cumplía su promesa, su pequeño gesto salvaría miles de vidas…
El suelo empezó a temblar, el dragón ya está aquí? Se levantó resignada sabiendo cual sería su fatídico final, y quién apareció frente a ella fue un blanco caballo montado por un caballero que dijo llamarse Jordi.
– Vengo a rescatarte princesa.
– Llegas demasiado pronto, no ves que no ha llegado ni el dragón?
– Pues lo esperaré y lo mataré y me convertiré en un héroe, contarán mi leyenda durante años, recordarán este día y lo festejaran a lo grande…
– Perdona, decías algo? Es que estaba ocupada con el whatsapp.
– Da igual…
La princesa volvió a sentarse en el suelo y el caballero hizo lo mismo.
Habían pasado dos horas y el terrible monstruo seguía sin dignarse a hacer acto de presencia.
– Oye, y si nos vamos?
– Tu no querías ser un héroe? Que poca paciencia chico…
– Podemos inventarnos una gran historia en la que yo te rescato y mato con mis propias manos al terrible dragón que quería acabar con tu valiosa vida…
El suelo volvió a temblar, una peste a azufre inundó el aire que respiraban. Un inmenso dragón apareció delante de la princesa y del gentil caballero. Al ver semejante monstruo Jordi se desmayó. La princesa le tomó prestada la espada y empezó a correr con furia hacia la bestia. Si quieres que algo se haga bien mejor hacerlo tu misma… pensó.
Se plantó delante del dragón y pregunto:
– Tus últimas palabras?
– Eres mi ídola.- contestó el dragón.
– Como?
– Que soy tu fan número uno, podemos hacernos un selfie antes de que me claves la espada?
– Emmm… Si claro, si esa es tu última voluntad… Pero oye, tu no me quieres comer?
– Si, pero a besos! Hace meses que te sigo por todas tus redes sociales, eres mi “it princess” favorita en serio, eres divina, ideal y te necesito para mi colección de delicatessen.
– O sea que me vas a comer…
– Pero con amor…
La princesa accedió a hacerse una foto con el dragón y dejó que la subiera a Instagram.
– Verás la de likes que voy a tener…- dijo emocionado el dragón.
– Yo tendré más…
Sin dejar tiempo a ningún tipo de reacción por parte de la bestia mitómana la princesa le clavó la espada del caballero desmayado en medio del corazón.
De la sangre del animal muerto brotó una preciosa rosa. Y dejó una gran estampa para que pudiera hacer una foto y ganar en likes al dragón.
Jordi se despertó.
– Ya he matado al monstruo verde?
– Si, ha sido impresionante tu gran valentía… Deja que te obsequie con esta hermosa rosa como agradecimiento por salvarme la vida.
Y no es necesario decir que Jordi no se cansó de contar a diestro y siniestro esta leyenda que su princesa le había contado… Menos mal que estoy yo para contaros la verdad sobre todas las cosas.
Y esta es mi forma de desearos a todos un feliz Sant Jordi, una de mis fiestas favoritas y de las más emotivas para mi, por eso he querido contar con la colaboración artística de Marían Martínez, quién el año pasado ya me dibujó luchando contra mi propio dragón y este año ya me ha dibujado como vencedora. Gracias!

Segunda oportunidad

Sé que no todo el mundo puede tener una segunda oportunidad, aunque yo quizás ya voy por la sexta y espero no llegar a la séptima (los gatos no siempre podemos caer de pie)
Volví a nacer el 16 de abril del 2014 en una habitación de la planta de hematología del Hospital Clinic de Barcelona.
Pesé 47 kg, medí 1,70 y no derramé ni media lágrima, es posible que en otra vida anterior hubiera gastado demasiadas y ahora me tocaba dosificarlas.
Aprendí a caminar por un largo pasillo lleno de ventanales que me dejaban ver la luz del día y me recordaban que allí fuera algo me esperaba.
Volver a empezar, otra vez…
Antes de que me dieran el alta me recordaron una serie de normas que debía cumplir estrictamente si quería sobrevivir fuera de los muros del hospital. “Nada de Sol, nada de comidas crudas, nada de sitios muy frecuentados y tomate todas estas pastillas y no te olvides de la mascarilla”.
Debía de pagar un precio muy bajo para todo lo que había ocurrido, así que no me quejé e intente ir despacito, intenté volver a descubrir el mundo desde los ojos de un recién nacido un poco especial…
Pero pronto me invadió la necesidad de vivir el doble, me agobiaba el hecho de no estar disfrutando esta nueva oportunidad, quería abarcarlo todo, probarlo todo, hacerlo todo.
Y todo esto suele ir seguido de la decepción por no cumplir tus expectativas, tu plan loco y acelerado por saborear cada rincón de este maldito mundo que ha querido darte el beneficio de la duda no expulsándote a la mínima que has mostrado debilidad como cualquier otro ser humano.
Finalmente llegas a una conclusión: ¿Qué más me puedo pedir? Has sobrevivido a lo imposible, con esto todo basta, cada segundo entre vosotros es el regalo que necesito.
¿Y a que me he dedicado durante este nuevo aprendizaje?
A medirme el pelo (y lo sigo haciendo) con una regla como los hombres hacen con su …….. aunque siempre niegan que lo hacen. Pero lo hacen.
A empezar a tomar suaves baños de sol y darles de nuevo la bienvenida a mis pequitas de panecillo integral que tanto tiempo habían detenido la invasión de mi rostro blanco.
A celebrar toda buena noticia que se me da y a odiar con toda mi alma todo lo malo e injusto que se presenta delante de nosotros.
La segunda vez que cumpliré un año. Pelo igual de corto, sonrisa igual de amplia, pero un agradecimiento tan grande dentro de mi que jamás podrá desaparecer.
Un deseo. Y que sigan pasando los años y nos acaricien en vez de abofetearnos.

Todas hemos querido ser putas

 

Y que nadie me lleve la contraria porque no la creeré, es un hecho y no se puede negar, todas la mujeres, cuando han visto Pretty Woman, han deseado ser las protagonistas de esa historia TAN real. ¿Y a que se dedicaba Julia Roberts en esa película? Correcto, a la prostitución, por lo tanto es un HECHO (y no se admite el inicio de ningún tipo de debate) que todas las mujeres han deseado en algún momento de un sábado noche ( porque la suelen dar los sábados noches como alternativa para los que no salen de fiesta a dejarse el sueldo en cubatas) ser putas (o “piu piu”, como las llamaba mi abuelo).

Qué bonito tema para finalizar la Semana Santa Tanit, pues si, ahora me diréis que en la Biblia no se habla del oficio más antiguo desde que el mundo es mundo. Todos estaréis pensando en la más famosa del libro con más ediciones de la historia : Maria Magdalena. Jesús logró que dejara su oscuro pasado a un lado, que recapacitara y salvara su alma. Edward Lewis (Richard Gere) también logra esa azaña con la pelirroja que le hacía compañía durante una semana por 3.000 dólares en el hotel más lujos de Beverly Hills. Aunque sabemos que lo que lo llevó a sacarla de las calles no fue la fe sino el amor.

Pretty Woman, una de las películas más románticas del siglo XX cumple 25 años. Pero no era la primera historia de amor en la que uno de los protagonistas estuviera relacionado con ser una persona de moral distraída, sino fijémonos en Desayuno con diamantes donde tanto él como ella tenían un “curioso” historial.

Forman ya parte de la historia del cine escenas de esta película como las compras en Rodeo Drive y su BSO. Cuando oímos la frase “Háganos la pelota porque vamos a gastar aquí una cantidad indecente de dinero” provoca a la mayoría de mujeres unos calores (o caloret) difícil de superar comparado con cualquier sueño erótico. Otra frase célebre podría ser la de “Me meo de gusto en las bragas” después de ver la Traviata (otra prostituta con un un final menos feliz) que él traduce cortésmente a una señora de la ópera como “Dice que la música de la Traviata la embriaga”.

No nos enfadaríamos si Richard Gere nos hiciera la broma de cerrarnos la caja del collar de brillantes con nuestra mano dentro antes de cogerlo, incluso dejaría que me la amputara, total, quién se fijaría en ella con semejante brillo alrededor de mi cuello? (aunque supongo que no me enfadaría con nadie que me hiciera esa broma, creo que nunca lo sabré por eso).

Lo miremos como lo miremos el truco del éxito es muy sencillo: no se trata de una puta y un hombre rico en realidad, sino de un apuesto caballero que rescata a su princesa, subiendo por una escalera de incendios con un ramo de flores prometiéndole felicidad eterna, aunque fue ella quien lo salvó a él.