1 comida comprada = 1 comida donada

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Este es el lema de Feeding Spain (Slow food con actitud social) y es que por cada comida comprada en su web o consumida en su restaurante de Barcelona (Calle Londres, 70) Feeding Spain dona una comida a personas que lo necesitan: en iglesias, casas de acogida, hospitales y casos concretos particulares. “Cuantos más clientes tengamos, a más personas podremos llegar”.

¿Y por qué he decidido hablaros hoy de este proyecto? Supongo que la causa social a la que va dirigida hace que sobren las explicaciones pero como siempre, hay una historia escondida detrás de mi interés en que conozcáis este gran propósito.

Una amiga me presentó a Natalia, una de las socias de Feeding Spain, cuando yo estaba casada con Luis Mario (para los que no os hayáis leído el libro “A veces puta y otras maravillosa” os lo voy a aclarar, Luis Mario era mi máquina de alimentación parenteral, una alimentación por vena que estuve “consumiendo” durante un año entero sin poder comer nada por boca para poder descansar el intestino antes de una complicada intervención), además ella trabajaba en el Clínic, y eso hizo que nuestra relación de amistad se estrechara más gracias a su interés por visitarnos a mi madre y a mi casi todas las tardes después de acabar su turno de trabajo.

Siempre nos hizo partícipe de su pasión por la comida y la cocina y me prometía invitarme a su casa con toda su familia para degustar sus platos, poder disfrutar de la compañía de todos fuera del hospital y celebrar que por fin ya podía comer por boca.

A parte de deciros que he podido compartir muuuuchas cenas y comidas con ella, os contaré algo más sobre Natalia: durante otros ingresos en los que yo no podía moverme de la cama y tampoco comer y mi madre no se separaba de mi lado, ella le traía a mi madre la comida que se había hecho también para ella misma para el tupper del trabajo. Lo sé, no se puede ser más detallista y estar pendiente de alguien a quien aprecias.

Es una persona que siempre ha cuidado de nosotras sin pedir nada a cambio, simplemente porque es así, porque le nace y porque le gusta poder hacer feliz a los demás. ¿Os imagináis que hubieran más personas así?

Y ahora le ha dado por ampliar su área de preocupación por los demás formando parte del equipo de Feeding Spain, que son los que hacen posible esta gran labor: si entráis en la web podréis ver detalladamente que todos los productos son de primeras calidades, que se cocinan a baja temperatura y se envasan al vacío para mandároslo a casa o para hacéroslo llegar cada día a la oficina y no teneros que preocupar por el tupper recalentado.

También se encargan de catering y dan la opción de organizar eventos privados en su restaurante.

¿Qué más se puede pedir que comer bien y además estar ayudando a alguien que realmente lo necesite?

Para mi comer es un placer, como para muchas personas, pero después de tantas prohibiciones de comida a lo largo de mi vida se ha convertido en una pasión, por eso me encantó que Natalia me hablará de esta idea, de unir comida y solidaridad, dos conceptos que ambas conocemos y amamos.

Así que damas y caballeros, os invito a cotillear la web y/o a pasaros por el restaurante que a parte de servir desayunos sanos y equilibrados también sirven un delicioso menú de mediodía. !La causa lo merece!

Gracias por leerme un lunes más!

“Sus quieroooo”

http://www.feedingspain.com/

PD: este es el último post antes de irme de vacaciones, pero os aviso que septiembre llegará cargado de novedades novedosas que espero que os gusten tanto como a mi!!!

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Problemas existenciales

playa cuba

Hacía mucho que no escribía por aquí, eso me ha hecho pensar en lo que me decía mi abuelo cuando me iba de su casa para volver a Barcelona “Y decías que me querías y ahora te vas y me dejas abandonado como a un perro callejero” (todo esto con un acento catalán que tira para atrás y una carita de pena que me rompía el corazón)

He estado un tiempecito con la cabeza más desamueblada de lo normal, y a mi me gusta compartir con vosotros optimismo, no desgracias, por lo tanto opté por el voto de silencio y por llamar a las ganas de superarlo todo lo más rápido posible, y así ha sido. Por lo tanto ni se os ocurra pensar que no “sus quiero” porque es mentiraaaaaaa.

Pero pensándolo fríamente me encanta que mis problemas sean una mierda, me encanta tener problemas absurdos, me encanta darle vueltas a mi cabeza mientras estoy en la cama haciendo la croqueta sobre lo estúpidos que son mis problemas.

Aunque también me repatea tener ataques de ansiedad y tener que ir al psicólogo por cosas que no creo que tengan la suficiente gravedad. ¿Preferirías tener problemas gordos para sentirte menos culpable? NO!!! Si ya lo he dicho, entre taquicardia y taquicardia estoy feliz de no tener preocupaciones serias, sino normales, del día a día, de mortales que no tienen otra que afrontar las cosas de la vida, del trabajo, de los sentimientos, de las relaciones sociales…

Gente que te defrauda, planes de asalto al mundo que no van exactamente como tu cabeza había pensado, días de bajón en los que el sofá es tu tabla de salvación en un mar de dudas… Pero repito por si no había quedado claro: me encanta que estos sean mis únicos problemas y que sea así por siempre jamás.

Espero que después de leerme opinéis como yo los que compartís estas mini desgracias de ser humano, y los que realmente tenéis problemas no os enfadéis por los quejicas como nosotros, seguid dándonos lecciones de vida, porque somos así de gilipollas, mal de muchos consuelo de tontos. Y la humanidad lo es de tonta y mucho…

Antes de despedirme os linkeo otro post parecido, aunque más currado, será que el calor me vuelve más vaga de lo normal, en el que hablo de lo injustos que somos cuando nos sentimos desgraciados sin serlo TANTO Drama Queen

Y aquí mi lunes lunero de hoy, tranquis, no tardaréis en saber más cositas de esta tarada porque en breves tendré muuuuucho que contaros y todo bueno, las cosas malas que se vayan a paseo y ni vuelvan!!!

Sus quieroooo