Mi cuento de Navidad

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¡El turrón vuelve a casa por Navidad y yo vuelvo al blog por un día!

Mi cuento de Navidad empieza con un dibujo, si, es justo el de la imagen: una habitación de hospital, un médico con bata blanca, una niña con uniforme llevando un ramo de flores y una madre cuidando de su hija que esta sentada en la cama con una sonda nasogástrica en la nariz. Este dibujo lo hizo esa niña con 11 años para el concurso de dibujo del Hospital Sant Joan de Déu. No era el primer año que concursaba, hacia dos años que tenia la enfermedad de Crohn, así que hacía ya dos años que pasaba largas temporadas en camas similares a las de la imagen y ya había coincidido con el certamen pero aun no lo había ganado y ese año lo consiguió, como más tarde conseguiría premios mucho más importantes, pero no adelantemos el final del cuento.
“Mi vida en el hospital” era el tema que habían propuesto, si hubieran suprimido las palabras “en el hospital” la niña hubiera hecho el mismo dibujo, porque esa era su vida y esa fue durante muchos años…

Empezó haciendo el borrador antes de pasarlo a limpio a la lamina DIN-A3 que le habían dado para presentar el dibujo al jurado.

Durante las horas muertas, que eran muchas, ella y su madre se entretenían  coloreando el dibujo.

Llegó el día de la entrega de premios, la niña, aunque ya habían pasado unas cuantas semanas desde que había entregado su dibujo, seguía ingresada y las enfermeras fueron a su habitación para desenchufarla de la máquina a la que estaba conectada para que pudiera bajar al vestíbulo y presenciar la ceremonia.

– Estoy muy cansada…. Prefiero quedarme en la cama…

-De eso nada! Bajarás en silla de ruedas y no tendrás que hacer ningún esfuerzo!- dijo una de las enfermeras.

-No… En serio, no me apetece ir…

-¿Pero y si ganaras? ¿Quién recogería el premio?- preguntó la misma enfermera.

El tira y afloja duró unos minutos más y al final las enfermeras y la madre de la niña se salieron con la suya.

El camillero colocó a la niña y a su silla de ruedas al lado de muchas otras sillas completamente iguales y también ocupadas por otros niños que estaban ingresados. La madre, se quedó de pie esperando a que empezara el acto.

La niña estaba incómoda, se sentía desprotegida cuando abandonaba su planta, su habitación y sus enfermeras.

Pero cuando el hombre que entregaba los premios dijo su nombre desaparecieron todos sus miedos y se levantó de golpe, sin ayuda.

¿Qué significaba realmente para ella ese premio? ¿Un reconocimiento a sus dotes artísticas o tal vez era un empujoncito para que se diera cuenta de que las malas situaciones también te pueden aportar cosas maravillosas?

Unos años más tarde entró en la consulta de su médico, el Dr Varea, quién estaba encantado de aparecer en el dibujo tan joven y guapo, decía él, y le enseñó la felicitación de Navidad del hospital: era su dibujo, su vida en el hospital, su vida.

Supongo que podéis intuir el final del cuento si habéis adivinado que esa niña soy yo y sino yo os lo cuento, que para eso es mi cuento de Navidad y yo puedo escribir mi final:

Llegó el día en el que recogió el premio que había estado esperando desde que fue consciente de como eran y serían sus días con su enfermedad: se acabó y pudo comer de todo, incluso perdices para que los suyos, los que lean su blog y ella sean siempre muy felices.
Os deseo Felices Fiestas, a los que os gusten estos días, y Fiestas Felices pero que pasen rápido para los que no os gusten tanto… Y Feliz Año Nuevo!!!

Yo escribiré mi próximo post el año que viene, a finales de enero, y espero que pronto os pueda dar la notica esperada! (aunque la mejor noticia ya llegó, porque lo bueno no necesariamente hay que dejarlo para el final)
Pd: Este dibujo se puede encontrar en el libro El caballo de Miguel: historias extraordinarias del Hospital Sant Joan de Déu.

Y una vez más os recuerdo que podéis comprar los calendarios solidarios de Crohn y Colitis Ulcerosa de Miss Bowel en:

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