Ponme a prueba

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Llevo prácticamente toda una vida esperando en los pasillos de los hospitales a que me hagan pruebas y más pruebas, no solamente lo pasas mal físicamente, pues algunas de ellas no son “muy agradables”, sino que también “sufres” por los resultados, como si dependieran de ti, como si hubieras tenido que estudiar para que te pongan un sobresaliente, pero por desgracia estas pruebas no funcionan así.

Hace ya 5 años que confecciono este collage con las fotos que me hago antes o después de las resonancias. Los médicos me programan una o dos al año para controlar la evolución del autotrasplante de células madre, ellos ven el resultado interior y yo veo el exterior.

Estos días vuelvo a estar de pruebas, y aunque tenga mil cosas en la cabeza y esté trabajando en varios intentos de asalto al mundo, inconscientemente me acuerdo de la fecha en la que me toca la prueba, mi cuerpo me avisa que ese día se acerca, mis horas de sueño se convierten en horas en las que doy vueltas en la cama: estoy nerviosa porque está a punto de empezar el examen. ¿Lo haré bien?

Muchas veces cuando pienso en el largo listado de pruebas que tengo que realizarme me acuerdo de Hércules que tuvo que superar 12 pruebas dificilísimas. Supongo que el hecho de ser hijo de Zeus debe ayudar a la hora de sentirse invencible y es probable que no dijera exactamente las palabras: ponme a prueba que os voy a dejar con la boca abierta, pero me he venido arriba (como muchas otras veces) y he querido comparar a los pacientes de hoy en día con Hércules.

Los pacientes no tenemos muchas cosas en común con un semidiós griego, pero de una forma u otra también somos invencibles y sin necesidad de ser hijos de los dioses, sino me creéis mirad esto:

LOS 12 TRABAJOS DE HÉRCULES

Nosotros somos más de:

  1. Tragarnos todo el asqueroso contraste para hacernos una RESONANCIA
  2. Contar hasta 10 mientras nos sedan antes de empezar una COLONOSCOPIA
  3. Coger aire y aguantarlo como si nos fuera la vida para que la RADIOGRAFIA salga bien.
  4. Creernos un astronauta al meternos dentro del TAC y esperar a que la NASA nos llame.
  5. Ayunar aunque las tripas estén haciendo más ruido que un colaborador de Sálvame para podernos hacer un ANALISIS DE SANGRE
  6. Beber agua como para que se pudiera crear un acuario de delfines dentro de tu vejiga para el ANALISIS DE ORINA
  7. Soltar todo el aire que no sabías que eras capaz de almacenar en tus pobre pulmones durante la ESPIROMETRIA
  8. Perder el miedo a electrocutarse mientras te van llenando de cables en un ELECTROCARDIOGRAMA
  9. La vaselina viscosa y fría que te ponen en el abdomen para practicarte una ECOGRAFIA es lo más “molesto” en esta prueba, pero si habláramos de la ECOGRAFIA VAGINAL creo que lo “molesto” no sería algo singular ni con comillas.
  10. Si superas esta prueba sin vomitar tu primera papilla eres un héroe. Sí, hablo de la ENDOSCOPIA
  11. Aunque sea para comprobar el estado del esqueleto no te dejan “mover el esqueleto” durante la DENSITOMETRIA.
  12. ASPIRACIÓN Y BIOPSIA DE MÉDULA ÓSEA sería una de las más terribles pruebas, no se quien tuvo la genial idea de clavarte una aguja en el esternón como en Pulp Fiction, pero realmente se lució.

Sí, Hércules logró superar unas pruebas bastante complicadas, pero ya me gustaría verlo haciendo todo lo que hacemos algunos pacientes.

¿Sabéis que os digo? Él era un semidiós del Olimpo y nosotros, unos DIOSES de la paciencia y la fortaleza mental. 🙂 Nos lo hemos ganado!!!

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