Se mira pero NO se toca

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Parece ser que esta frase no está grabada en todas las cabezas masculinas y menos aún cuando han bebido alcohol para acabar de matar sus pocas neuronas.

Yo os quería hablar de un nuevo engendro que ataca por las noches (he tenido el “placer” de conocerlo y de ser atacada por él) y aunque parezca ficción la burrada que voy a contar es tan real como la vida misma.

Pero al ver en las noticias lo sucedido (un año más, por desgracia) en los San Fermines pensé en  compartir también mi opinión sobre esos hechos repugnantes:

Si, hay mujeres (pocas, pero las hay) que se suben la camiseta, dejan colgar sus pechos al aire y permiten barra libre para que sean tocados. ¿Patético? Si. ¿Con derecho a ser violadas? No. “Es que van provocando”. Ya, y tú en teoría eres una persona (aunque te comportes como un animal) y tienes sentido común y eso debería de impedir que te pasara por la cabeza aprovecharte de ninguna chica que pase por tu lado. Te “provoque” o no.

Nada de lo que diga o haga una mujer da derecho a ningún hombre a acosarla sexualmente o a violarla. Repito, NADA.

Antes de hablar de El Chupa-Espaldas, el espécimen al que en principio iba dedicado este post, dejadme que os recuerde los moscardones más típicos que podemos encontrarnos en lugares de ocio nocturno (o diurno si hay alcohol por en medio…):

El Toca-Culos

El Agarra-Muñecas

El Me-Arrimo-Y-Rozo-Cebolleta

El Te-Corto-El-Paso

Al Chupa-Espaldas, como da a entender la palabra, le gusta chupar, pero no se conforma con cualquier cosa, de hecho las discotecas están llenas de rincones posibles para lamer: el suelo del servicio empapado por culpa de los que no saben apuntar al inodoro, los rastros de cubata o chupito encima de las barras, la suela de los zapatos de los gogós, el cenicero de las terrazas… Pero no, el Chupa-Espaldas solo se siente atraído por las espaldas.

¿Un chico persiguiéndome por la discoteca para lamerme la espalda? ¿Por qué? ¿Por qué voy con la espalda al aire? No, porque es idiota.

Así fue como se ganó que le aplaudiera la cara. No me creía Gilda, simplemente estaba indignada y llena de babas.

Luego fue cuando me giré y me fui corriendo a buscar ayuda. Quería a alguien que vengase a mi pobre espalda. Cuando se lo conté a mi amigo (también portero de esa discoteca) le dio la risa pero al ver mi cara de circunstancia se aguantó y fue a buscar al malnacido para darle su merecido, pero ya había desaparecido… ¿Por qué siempre te pasan cosas TAN raras? Me preguntó.

Estamos acostumbradas a aguantar que el borracho de turno te suelte alguna obscenidad, que te miren de arriba a bajo para evaluarte como si te importara lo que ese baboso opina de ti. Que no, que una discoteca no es un burdel, que el hecho de ir cortas o escotadas no significa que puedan hacer contigo lo que a ellos les plazca.

Que no me da la gana que por culpa de un idiota que no sepa controlar su entrepierna nosotras no podamos vestirnos como queramos ni bailar como nos de la gana. Señores míos, NO tendríamos que estar acostumbradas a estas cosas porque NUNCA tendríamos que vivirlas.

Acuérdense, se mira pero no se toca SIN PERMISO.

 

PD: Este post quería dedicárselo a todas las mujeres y a todos esos hombres, auténticos caballeros, que nos respetan, porque existen y espero que cada vez sean más.

 

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2 comentarios en “Se mira pero NO se toca

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