Manual del “Paciente Perfecto”

tubat_tanit_s1_1Muchos de nosotros, tarde o temprano, (mejor que sea tarde por eso) acabamos pasando por las manos de los médicos y de otros profesionales sanitarios.
Cuando esto sucede pasamos de ser personas a pacientes, alguno dirá, bueno, convertirse en paciente no significa dejar de ser una persona. Y aquí es cuando yo discrepo, cuando pierdes tu intimidad al ser inspeccionado por todos los agujeros de tu cuerpo, cuando dependes de una máquina, de un gotero o de un camisón que enseña todas tus vergüenzas… Y cuando dejas de hacer vida normal por prescripción médica, entonces, dejas de ser persona y eres un SANTO paciente.

Hay dos tipos de pacientes, los perfectos, y los imperfectos (o directamente impacientes). Depende de tus actuaciones ser uno u el otro:

-SITUACIÓN: Tienes hora con el médico y ya llevas en la sala de espera (o de desespera) una hora y media.
El Paciente imperfecto se levantará cada diez minutos para pedirle explicaciones a la recepcionista que no tiene la culpa, se quejará en voz alta de que está muy enfermo molestando al resto de pacientes de la sala, que también lo están, llamará con el móvil a su tía de Cuenca, para pasar el rato, y se enterará toda la sala de que el hijo ya tiene novia, de que por la tarde le viene el electricista a casa y de que hace una semana que está estreñido.

El Paciente perfecto llevará consigo un libro, una revista y el iPod, para distraerse, sabe que la puntualidad no va ligada con la sanidad y se lo intentará tomar lo mejor posible, eso sí, preguntar una vez y con educación si tú eres el siguiente está más que permitido.

-SITUACIÓN: El médico te ha pedido unos análisis, estás en la sala de extracciones y no te encuentran la maldita vena.

El Paciente imperfecto se acordará de toda la familia de la enfermera, moverá el brazo cuando lo vuelvan a pinchar y estará de suerte que no le den en el ojo, logrará que la enfermera se ponga histérica y que venga otra a socorrerla con pocas ganas de atender al loco histérico que por real decreto necesita que le hagan ese análisis.

El Paciente perfecto sabrá donde tiene la vena buena y se lo señalará a la enfermera, si a la tercera no ha acertado y ella no se da por vencida pedirás amablemente si puede hacerlo otra.

-SITUACIÓN: El resultado de los análisis ha confirmado lo que el médico se temía. Lo mejor será que te ingresen una semanita en el Hotel Resort and Spa 5 estrellas pensión completa ( o sea el hospital).

El Paciente imperfecto realmente se cree que eso es un hotel y obviamente no entiende como no le han dado un habitación con vistas al mar y jacuzzi en la terraza y en lugar de eso está compartiendo habitación con un señor de 80 años que tiene problemas de próstata y de oído, pone tan alta la tele que todo el pasillo se ha enterado de que Belén Estaban ha vuelto con el “Migue”. Odiará a las enfermeras porque no le dejarán fumar y lo hará de escondidas en el baño rezando para que el detector de humos no se chive. Se ofenderá al probar la comida y comprobar que los de Can Roca no están en las cocinas del hospital.

El Paciente perfecto aprenderá a calcular cada cuanto se acaba la medicación para avisar a la enfermera con tiempo y no tener que volver a soportar el estridente pitido de la máquina. Llevará consigo un pote de sal para “amenizar” la comida que le ofrecen o bien preguntará si es posible que le traigan comida de fuera. Si también le prohíben la sal es posible que haga huelga de hambre a lo Gandhi y que automáticamente se sitúe en la lista de los próximos candidatos para ser canonizado por el Vaticano.

-SITUACIÓN: La enfermedad no ha evolucionado como esperaban, no queda otra que operarte de urgencias.

El Paciente imperfecto llamará incompetentes a los médicos, les culpará de todas sus desgracias, incluso de cuando suspendió ese examen final en primero de carrera, de cuando la Paqui lo dejó por otro más guapo y de que el vecino atropellara a su perro Bobby. Se negará a ponerse el camisón verde-trasparente (última tendencia en todas las pasarelas del mundo). Cuando el camillero vaya a recogerlo y lo lleve a quirófano dirá que se ha mareado y que lo va a denunciar para que le quiten puntos del carnet de coche por exceso de velocidad en los pasillos.

El Paciente perfecto entenderá, aunque no le haga pizca de gracia, que la medicina no es una ciencia exacta y que estás cosas suceden, el cuerpo humano es impredecible y en esta ocasión no ha tolerado como se esperaba la medicación. Pedirá un tranquilizante antes de bajar al quirófano, cuanto antes se pille el “colocón” mejor.

Conclusión, el paciente perfecto no existe, y si existiera, le pasaría por la cabeza comportarse como el paciente imperfecto, porque es inevitable, pero nunca actuaría como tal. Ser paciente nunca será plato de buen gusto, si tienes que ser atendido en un hospital es porque algo no muy bueno está sucediendo, por lo tanto si quieres mejorar no te queda más remedio que hacer tu papel lo mejor posible, para ponerles las cosas fáciles a los demás y sobretodo a ti mismo.

Aunque siempre te quedará el comodín de: MANDARLOS A TODOS A… a la panadería de la esquina.

 

Anuncios

3 comentarios en “Manual del “Paciente Perfecto”

    • Yo soy el paciente (casi) perfecto, pero con el acompañante imperfecto… que nerviosito se me pone.. aunque a veces te ríes… un médico de urgencias me dijo ‘el pasillo también es parte del hospital’ a lo que mi marido contestó ‘y el parking también, mándanos alli’ Claro que 25 horas en un pasillo de urgencias saca de quicio al más pintado, angelito

      Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s